El Cántico de las Criaturas, expresión eminente de la reconciliación universal, fue compuesto cuando Francisco llegó a la plenitud de su vida sobre la tierra, y tuvo la promesa, de parte de Dios, de poseer su Reino. Justamente entonces dice a sus frailes: “Quiero componer, para alabanza de Dios, para mi consuelo y para edificación del prójimo, unas nuevas Alabanzas al Señor por sus criaturas, que usamos cada día, y sin ellas no podemos vivir, pero también en ellas el género humano ofende mucho al Creador. Y cada día mostramos nuestra ingratitud por este gran beneficio, y no alabamos como deberíamos a nuestro Creador y dador de todo bien” (Ley. P, 43).

Francisco quiere que el canto de estas alabanzas concluya toda predicación de los hermanos; el Cántico, en efecto, debe orientar los contenidos y constituir el espíritu del anuncio del mensaje evangélico. Por esto lo entrega como tarea insigne a sus hermanos: “¿Quiénes son los siervos de Dios, sino estos juglares, que deben mover los corazones de los hombres y elevarlos al gozo espiritual?” (Ley. P, 43)

 

Stefano Cavalli, ofm

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EL CÁNTICO DE LAS CRIATURAS:

EXPRESIÓN DE RECONCILIACIÓN UNIVERSAL